Un poco de etimología

Hoy me he quedado un poco en blanco al intentar explicar en profundidad el presunto origen de algunos términos, así que con un poco de búsqueda superficial (supongo que habrá diversas versiones, como en todo), os podéis quedar con esto:

– Lesbiana: de la isla griega de Lesbos, donde la poetisa Safo (año 600 a.C) dirigía una escuela de doncellas. Safo se enamoró de una de sus alumnas, Faón, que no le correspondió y, desesperada, se suicidó ahogándose en el mar. Sus poemas son de los registros más antiguos del amor entre mujeres, aunque se conserva muy poco de su obra. (Fuente)

– Bollera: El término boyera o bollera probablemente procede de antiguas sacerdotisas que dirigían carros de bueyes. Estas sacerdotisas celebraban ceremonias (hace 4000 años) en las que sólo participaban mujeres por un rito religioso feminista según el cual sólo las mujeres representaban la Tierra, la única y más antigua diosa que adoró la humanidad antes de que el principio masculino la destronase. Los ritos tenían carácter astronómico. De hecho existe la constelación de Boyero (antiguamente llamada Boyera y masculinizada a posteriori) representada por una sacerdotisa conduciendo un carro de bueyes. (Fuente)

(Aquí todas las estaciones de metro alternativas)

– Tortillera: Viene de la obra “Maitreya”, del cubano Severo Sarduy. Uno de los personajes, en concreto Iluminada, lleva en su mano una tortilla fu-yong que es una tortilla falsa donde no existen los huevos (en referencia a los genitales masculinos). Esta tortilla fu-yong, que parece hacer referencia a un plato chino, se refiere más bien a “fullón”, el aumentativo de fullería. Es, por tanto, una tortilla falsa, donde no hay huevos de por medio. (Fuente)

– Tribadistas /fricatrices: en referencia a la práctica sexual de frotarse la una contra la otra. (Fuente)

Y más sinónimos, algunos más despectivos que otros: sáfica, marimacho, machorra, chicazo, camionera, urniga, virago, invertida, desviada, perversa, etc etc ETC.

Sobre la visibilidad y la rabia que no debe cegarnos

Foto

Supongo que la razón por la que la cuestión del armario provoca tanta ‘rabia’ en las personas que nos decantamos del lado de la visibilidad es porque de alguna manera nos sentimos ‘mutilados’ en nuestra afectividad. No olvidemos que una gran parte de nuestro desarrollo afectivo tiene lugar durante la adolescencia, pero a muchos de los homosexuales de mi edad nos quitaron la adolescencia. A mí ‘me sacaron del armario’ a los diecisiete años, y los dos o tres años posteriores fueron de tal oscuridad, de tal silencio, que necesariamente aquellos años tienen que haber afectado a mi afectividad. Soy homosexual, tengo 37 años y estoy casado. Tanto mi familia y amigos como mi entorno laboral y social saben de mi orientación sexual. Por lo tanto podría decirse que estoy fuera del armario y sin embargo, en términos de visibilidad afectiva, aún tengo que luchar para mostrarme tal y como soy. En muchas ocasiones cuando estoy con mi marido en un lugar público y deseo darle un beso, la primera reacción es contenerme y tengo que hacer un esfuerzo consciente por superar esa barrera y darle el beso. Y no acaba aquí la cosa, el armario nos afecta incluso en nuestra relación con los heterosexuales, coartando nuestra afectividad en mayor o menor medida. A menudo me he sorprendido lamentando que tal o cuál amigo hetero es mucho más afectuoso conmigo de lo que yo soy con él, supongo que me retraigo tratando de protegerme de los ataques de homofobia que incluso los heteros más ‘gay-frienly’ tienen de vez en cuando. Hace algunos años me dedicaba a la enseñanza y mis alumnas y alumnos eran adultos. Jamás le di a ningún alumno ni una palmadita en la espalda, era como vivir en un estado continuo de doble personalidad que, aceptémoslo, me degradaba en cuanto a que no me dejaba desarrollar libremente mi personalidad. Esto es así, y todo lo demás son gaitas. Cada vez que soy capaz de darle un beso en público a mi marido es como si descubriera de pronto una pierna o una mano que no he usado durante mucho tiempo, y junto a la alegría por descubrirla va indefectiblemente la rabia por el tiempo que he vivido ignorándola o escondiéndola. Cada vez que un hetero, o lo que es peor, un homosexual, te pide que lleves tu homosexualidad con discreción, en el ámbito ‘de lo privado’, es como si te pidiera que te sentaras en una silla de ruedas o te amputaras un brazo.

Ser ‘discretamente gay’ no es posible sin mentir, o al menos sin agachar la cabeza y no responder cada vez que se produce un brote de homofobia alrededor nuestra. Y esto sucede muchas veces. No sólo los ataques violentos son actos de homofobia. También esa típica tibieza de algunos que no tienen nada en contra de las parejas gay pero sí contra el matrimonio o la adopción. También la libertad que algunos se toman cuando, nada más enterarse de que eres gay, se creen en el derecho de preguntarte por los pelos y señales de tu vida sexual, como si sólo los homosexuales tuviéramos vida sexual (pero ésta es otra cuestión). Esa actitud, si no es homofobia, al menos es desconocimiento y torpeza, y conviene atajarla nada más se produce. Pero claro, si lo haces ya no eres ‘discretamente gay’, te conviertes en un gay ‘molesto’. Conviene además preguntarse, ¿eres indiscreto o te exhibes simplemente por comportarte con arreglo a tu personalidad y tu estilo de vida? Personalmente no considero que un hetero que conduce un monovolumen lleno de niños esté haciendo alarde de nada o esté exhibiendo su heterosexualidad. Simplemente se comporta con arreglo a como es. Un ferviente católico que lleva una medalla con un crucifijo probablemente está haciendo alarde de su fe, pero a mi no me molesta (otra cosa es que el crucifijo esté en una escuela pública), así que ¿por qué debo yo dejar de poner una bandera gay en el balcón de mi casa? Sólo porque los signos más evidentes de heterosexualidad formen parte de la cultura dominante, no significa que no sean signos, susceptibles de ser interpretados y de que se les asigne un determinado contenido social e ideológico. Sólo porque los signos de mi estilo de vida homosexual no formen parte de la cultura dominante no significa que al mostrarlos haga alarde de nada o desafíe a nadie. Aquellos a quienes molestan dichos signos de mi homosexualidad, ya sea un beso, un determinado atuendo o una determinada palabra, son los que tienen un problema de aceptación de la realidad, y francamente, yo no estoy dispuesto a ‘mutilar’ ni la más mínima parte de mi ser para que ellos puedan dormir tranquilos en un mundo como Dios manda. Ahora bien, y volviendo al principio del artículo, tampoco voy a discutir con estas personas, ni voy a entrar al trapo de las majaderías que puedan decirme. A pesar de sus muchas carencias, la sociedad en la que vivimos tiene muchas maneras de expresarse y de luchar. Podemos tener un blog, podemos asociarnos, podemos integrarnos en un partido político, elaborar propuestas y presentarlas a las distintas autoridades para que las aprueben o no. Pero por favor, no gastemos nuestras energías en discusiones estériles con personas que no están dispuestas a escuchar. Sería un flaco favor a nuestra lucha, a aquellos por los que luchamos, a los que son, a los que fueron, a los que están por venir.

Raúl Madrid

Esta carta se publicó en dosmanzanas el 29 de noviembre de 2008. Si quieres, puedes leer aquí los comentarios que dejaron los lectores en el post original.

Si vas a viajar…

…cuidado donde vas y lo que haces. La detención y (por suerte) posterior liberación de dos homosexuales catalanes en Gambia, nos vuelve a poner en alerta y nos recuerda que en muchos sitios (incluso más cerca de lo que imaginamos) nos quieren ver muertos. Y en algunos de esos países amparados por la ley.
Por esa razón, la ILGA ha presentado la versión 2008 del mapa sobre los derechos LGBTI en el mundo. (Clic para ampliar)

Hay que tener en cuenta además, que según donde vayamos, no sólo está mal vista la homosexualidad, te pueden detener por cosas tan comunes en nuestro país como hacer fotos o comer un bocadillo de chorizo.

Enlaces y fuentes:

Pena de muerte por ser gay
El largo listado de países y las penas que aplican por homosexualidad
Derechos LGBTI en el mundo
Recomendaciones de viaje (Ministerio de Exteriores). Aquí, además de recomendaciones generales, podemos seleccionar países en concreto para ver los requisitos de entrada y estancia.

Si no eres griega, no te llames lesbiana

Otro ejemplo de prejuicios y mala utilización de las palabras.
Algunos habitantes de la isla griega de Lesbos, en lugar de estar contentos porque su isla sea conocida mundialmente por haber acuñado el término lesbiana gracias a la poetisa Safo, han pedido que la palabra lesbiana sólo se pueda referir al gentilico y no a la mujer homosexual. ¿La razón? La utilización de “lesbiana” como mujer homosexual insulta a la identidad de su pueblo y difama su lugar de origen. (¿Y se les ocurre 22 siglos después?)

Señores (y señoras): lo que hay que hacer no es prohibir el término lesbiana, sino cambiar la asociacion lesbiana= negativo, vejatorio, motivo de vergüenza, etc. en sus cerebritos cuadriculados.

Y eso para los de Lesbos y para todos los demás.

Vaya ganas de hacer perder el tiempo a los tribunales, con la de cosas importantes que hay que resolver…

Vía dosmanzanas y ambienteG

Se avecina una tormenta

Se atormenta una vecina

Se avecina una tormenta…

Las nubes son negras y el viento es fuerte….

… y estoy asustada.

No, no es que me haya dado por escribir relatos de terror barato. En serio, me gustaría a veces no ser tan monotemática con el blog, pero como últimamente se suelta tanta estupidez tras estupidez, que no lo puedo evitar. Las primeras frases son parte de un anuncio de la National Organization For Marriage (EEUU), para que estemos preparados… llega la tormenta gay!!! Aquí tenéis el anuncio, parece que en cualquier momento vaya a salir algún zombi maricón de bajo tierra… Es tan ridículo, tanto la interpretación como lo que dice, que en primera instancia te da la risa:

Para los que no dominábamos el listening en clase de inglés, mi traducción de la transcripción. Entre paréntesis, mis comentarios:

Se avecina una tormenta. Las nubes son negras y el viento es fuerte, y estoy asustada. (¿Cha chaaaan qué traerá la tormenta tan terrible que da miedo? ¿Jason? ¿Estás ahí?)

Los que abogan por el matrimonio homosexual han llevado la cuestión más allá de las parejas del mismo sexo. Y quieren traer esa cuestión a mi vida. (Mmmm claro claro, si es algo que sólo importa a los homosexuales, porqué no se quedan escondidos en su casita hablándolo? Mira que molestar a los heteros de pro…)

Me quitarán mi libertad. (WHAT THE FUUUUCK???? No hacen falta más comentarios ¿no? ¿Van los LGTB a esclavizar a los heteros o qué?)

Soy una médico de California que tiene que escoger entre su fe y su trabajo. (Espero no ir nunca a tu consulta, porque acabas de demostrar tu gran profesionalidad).

Soy miembro de un grupo eclesiástico de Nueva Jersey castigado por el gobierno porque no podemos apoyar el matrimonio gay. (¿En qué consiste el castigo? ¿20 latigazos? ¿Retirada de subvenciones?)

Soy un padre de Massachusetts desvalido viendo como las escuelas públicas enseñan a mi hijo que el matrimonio homosexual está bien. (Pobre desvalido… padres que se preocupan porque le enseñen al niño que hay otros tipos de familia pero luego les dejan “jugar” en un campo de tiro con una metralleta… dónde iremos a parar…)

Pero los que abogan por el matrimonio homosexual no están contentos en cómo viven las parejas homosexuales. (Si es que lo quieren todo… ¡hasta derechos!) Esos quieren cambiar mi modo de vida. (¿De qué manera, exactamente? ¿Te prohibirán el chocolate? ¿Te harán ir a dormir más temprano?)

No tendré elección. La tormenta se acerca. Pero tenemos una esperanza, una coalición arcoiris de gente de todas las creencias y colores, se están juntando con amor para proteger el matrimonio. (No sé si con lo de arcoiris quieren hacer una antítesis de tormenta, o es que hay homosexuales que no quieren el matrimonio)

Pagado por la Organización Nacional para el Matrimonio que es responsable del contenido de este anuncio.”

En fin, pa cagarse la pata pabajo ¿no? Sigo sin entender qué recorte de derechos sufren los matrimonios heteros por el hecho que los homos puedan casarse, que es el enfoque del anuncio. Por supuesto todos los que aparecen son actores, como demuestran las filtraciones de la grabación.

Ante esta gran (póngase aquí un sustantivo a gusto del lector) han aparecido diversas parodias en YouTube, que esta asociación americana trata de eliminar, pero los usuarios lo vuelven a subir. Aunque nos lo tomemos con humor por la ridiculez del asunto, no hay que olvidar que el mensaje último de esta gentuza es el odio, y como tal, después de un poco de carcajada, no hay que olvidar la actuación o la denuncia. No me imagino a negros cachondeándose si neonazis hubieran publicado un anuncio de similares características, o a mujeres en la misma actitud si el anuncio lo hubieran dirigido machistas y maltratadores. Es la reflexión que os dejo.

Y ahora, unos cuantos enlaces de las parodias, mientras duren…

Parodia con vídeos de APM, ¡bravo David!
Remix anuncio+It’s Raining Men
Si no crees en el matrimonio homosexual… ¡no te cases con nadie del mismo sexo! simplemente genial.
Cazatornados

Vía AmbienteG

Enlaces:
Respuestas de John Corvino al anuncio
Maritormenta plagada de famosos

Por qué hay que mantenerlo y llamarlo matrimonio

Artículo original de Enrique Bea.

“Recientemente ha surgido polémica en torno a la posibilidad que el próximo gobierno de España (se intuye) vaya a eliminar el matrimonio homosexual, lo cual no es más que otra forma de imposición de una moral determinada revestida de positivismo jurídico (y son los supuestos liberales).
A continuación voy a presentar un breve razonamiento al respecto que explique porqué creo que lo adecuado es llamar a las cosas por su nombre. Es decir, matrimonio.
El artículo 32 de la Constitución consagra el Derecho al matrimonio de los españoles, remitiendo el desarrollo de éste a una ley. Es de especial relevancia que en la Constitución ponga, el hombre Y la mujer, no el hombre CON la mujer.
Es por tanto que el matrimonio entre personas del mismo sexo encaja en este artículo, teniendo entonces que ver que dice la Ley que lo desarrolla, como bien dice el mismo artículo.
Por otra parte el artículo 14 declara que los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
El artículo 14 de lo que habla es de igualdad ante la Ley, es decir, que no haya legislación dirigida a discriminar o beneficiar a un grupo en concreto. No habla de ningún otro tipo de igualdad. Las leyes son para todos, y para todos son iguales. Esa es la idea, y no es tan difícil de cumplir ni tan utópica, hace falta voluntad.
El artículo 14 de la Constitución está amparado como Derecho Fundamental dentro del grupo de de especial protección, es decir, con especiales garantías.
La “madre” de las garantías constitucionales es el artículo 53 de la Constitución , en concreto al 53.2, donde dentro de la tutela constitucional y de los tribunales ordinarios sí incluye el artículo 14, asimilándolo pues a un Derecho Fundamental como cualquier otro, al menos, en su protección jurídico-institucional.
Así tenemos que el matrimonio debe ser igual para todos (y todas). Puede entonces aparecer la queja que, el matrimonio es una institución históricamente vinculada a la religión y la moral, y que hay que respetar por ello el nombre como concepto (lo que, en muchos casos, no es más que homofobia camuflada como purismo semántico).
La Constitución Española, como norma suprema de un Estado “aconfesional” no puede tener un sentido religioso, por tanto el sentido del matrimonio que se le da en el código civil y la Constitución tiene un sentido jurídico, laico en definitiva.
Por tanto, tenemos que la Constitución Española no regula el hecho religioso (que evidentemente lo deja a las distintas confesiones). Regula el hecho civil.
Así pues, la Ley del Estado debe ser igual para todos los ciudadanos, más allá de sus inclinaciones sexuales o afectivas, y la Ley que regule el matrimonio entre ciudadanos no debería ser menos.
Así ocurrió con la ampliación del Código Civil esta posibilidad. Es por tanto que hablemos de matrimonio (civil) ni más, ni menos. Mientras que instituciones privadas pueden regular como la gente se casa en su seno sin que interfiera el Estado (más allá de que regule mediante algunas leyes necesarias para el mantenimiento de la paz social), el deber de éste es garantizar una igualdad real y efectiva para todos los ciudadanos (recordemos el artículo 14 CE) y no aceptar como matrimonio la unión de dos personas del mismo sexo, es un claro ejemplo de discriminación, inadmisible en un Estado Social y Democrático.
Así pues, y a expensas de lo que pueda opinar el Tribunal Constitucional, el mero hecho de anteponer un recurso ya es significativo de las intenciones.
Creo que lo más oportuno sería mantener el nombre, puesto que la igualdad es igualdad. Llamarlo a algo unión civil con los mismos derechos que un matrimonio es hacer una distinción jurídica marcando clases, el matrimonio y lo asimilado.
Por simple igualdad, por simple justicia, la unión entre dos ciudadanos debe llamarse matrimonio.”

Se llama matrimonio

No nos divorcies

Hace unos días vi un vídeo que me emocionó. Se trata de una serie de fotos de familias homoparentales y amigos y familiares, que con un sencillo “no nos divorcies” piden la invalidación de la Proposición 8, un referéndum que ha ilegalizado el matrimonio homosexual en California.

Esperemos no tener que hacer campañas de este tipo en el futuro en nuestro país.

http://vimeo.com/moogaloop.swf?clip_id=3089746&server=vimeo.com&show_title=1&show_byline=1&show_portrait=0&color=&fullscreen=1
“Fidelity”: Don’t Divorce… from Courage Campaign on Vimeo.

Puedes firmar para la invalidación de la Proposición 8 aquí

Vía