¿Aún no sabes qué es el test de Bechdel?

Alison Bechdel es una dibujante de cómics, de los cuales quizá el más conocido haya sido Unas bollos de cuidado (Dykes To Watch Out For). En 1985, en una de esas tiras un personaje no veía películas que no cumplieran tres sencillos requisitos:
TheBechdelTest
– En la película deben aparecer almenos dos mujeres (que tengan nombre).
– Esas mujeres tienen que hablar entre ellas.
– El tema de conversación puede ser cualquier cosa que no sea un hombre.
Se pueden activar subtítulos clicando 
en la parte derecha inferior del vídeo

Parece fácil, pero películas de sobra conocidas no superan el test: El Señor de los Anillos (las tres), La Guerra de las Galaxias (las tres originales), Avatar, el Padrino, Vértigo, Pulp Fiction, Piratas del Caribe, Los Cazafantasmas

El test no está basado en ningún estudio que determine si una película es machista o no por no cumplir los requisitos. Ni significa que una película sea buena o mala o que por no superar el test no vaya a agradar a ambos sexos. Pero que las que no lo superan tripliquen a las que sí, indica que hay un sesgo de género real en los productos culturales, el cine en el caso que nos ocupa.
Ni la propia autora podía imaginar la repercusión que tendría esa regla 30 años después, pero sí que da una idea sobre cómo son representadas las mujeres en las películas. Y la mayoría, no salen muy bien paradas. O directamente, no salen. Si tienen algun anhelo, suele ser un hombre. Aunque sea ficción, el cine es una representación de la realidad, y por lo tanto, es importante cómo somos representadas las mujeres y qué roles tenemos en la gran pantalla. Pero el tema de los referentes ya es para otro post.

Fuentes y enlaces:

Lista de películas analizadas (ya pasa de 5.000 títulos).
Las grandes películas de Hollywood, suspendidas en el test de sexismo (EL País)
El Test de Bechdel: cómo saber si una película es machista (Cinemanía)
Página de Facebook

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El Celuloide Oculto (The Celluloid Closet)

Hace algún tiempo visioné La Calumnia, protagonizada por Audrey Hepburn y Shirley MacLaine. El tratamiento del lesbianismo en una película de 1961, me sorprendió y me pregunté si habría más películas clásicas que abordaran el tema. Por cierto, recomiendo mucho esta película, sobretodo por la interpretación de Shirley en el desenlace de la misma. También fue la peli que me hizo ver a Audrey con otros ojos, vi la Audrey actriz en lugar de la Audrey icono.
Fue a raíz de esa búsqueda que me tropecé con un documental llamado The Celluloid Closet, de 1995, que repasa cómo el cine ha tratado la homosexualidad en sus 100 años de existencia que tenía por aquel entonces. Actores, actrices, guinistas, directores… hablan sobre las películas que hicieron y se hicieron en ese momento y cómo ha ido evolucionando la presencia de gays y lesbianas en la gran pantalla.
Resulta chocante que en una película experimental de Edison, de ¡1985! aparezcan dos hombres bailando al son de un violín. Y es que el cine, en sus inicios, incluso el cine mudo, presentaba escenas más allá de la amistad (aunque así se la nombrara) entre personas del mismo sexo. Obviamente nada explícitas, pero sin dejar lugar a las dudas. Pronto se empezó a utilizar al “mariquita” como un hombre afeminado objeto de burla, no así con la mujer. Como se dice en el documental,

“No hay pecado como ser mujer. Cuando un hombre se viste de mujer, el público se ríe. Cuando una mujer se viste de hombre, nadie se ríe, sólo piensan que está estupenda”. 

No seré yo quien niegue que Marlene Dietrich está estupenda vestida de hombre en Marruecos (1930) 
Pero hacia 1934 la Legión de la Decencia (impulsado por la iglesia) y el Código de Hays establecieron las bases de la censura en el cine, autorizando a recortar, modificar o directamente suprimir escenas de besos con la boca abierta, abrazos lujuriosos, violaciones, aborto, nudismo, prostitución, obscenidad… y perversiones sexuales, por supuesto. Pero los personajes homosexuales no desaparecieron, simplemente se hicieron más difíciles de encontrar y pasaron a ser “villanos de sangre fría” (La hija de Drácula -1936-, el ama de llaves de Rebecca -1940-, presidiarias en Sin remisión -1950-). Eso sí, personajes torturados, con derecho a ser maltratados, asesinados, conscientes que nunca encontrarían el amor, rol que seguiría y sigue vigente en la mayoría de las películas con un personaje homosexual.
Los guionistas habían aprendido a escribir entre líneas, y el público interesado también había aprendido a ver así las películas. Es por eso que siendo lesbiana, te empeñas en ver homosexuales por todos lados a la mínima ambigüedad, tanto en cine como en la vida real, porque siempre se ha mostrado de una forma velada, indirecta. No podías construir parte de tu esencia como persona, porque no había apenas referentes.

“Es asombroso como, si eres un espectador gay y estás acostumbrado a las migajas, puedas mirar una película entera sólo para ver a alguien llevar un atuendo que crees que significa que es homosexual. La película puede ser un fiasco, pero tú sólo te sientas a esperar que Joan Crawford se ponga otra vez su camisa vaquera negra”

Joan Crawford en Johnny Guitar (1954)
La censura se iba aflojando y se empiezan a ver películas como la famosa Con faldas y a lo loco (1959) con un Tony Curtis y Jack Lemmon travestidos y su famosa frase final. Víctima, del 61, es la primera película donde se explicita la palabra homosexual/queer y es también el 61 el año de La Calumnia. 34 años después, la misma Shirley nos hablará de cómo percibió el personaje de Martha .
A partir de los 80, se extiende el uso de la palabra maricón como insulto en multitud de filmes. Los gays pasan de ser sus propias víctimas, a víctimas de los demás por su condición. Los actores son recelosos de interpretar a homosexuales, por si puede afectar a su carrera. Hay una incomodidad en ver a dos hombres practicando sexo (Su otro amor, 1982), pero comodidad ante dos cuerpos femeninos desnudos, incluso atracción y erotismo. No se percibe como una amenaza, y Susan Sarandon en el documental nos explica de manera magistral por qué no se toman en serio las relaciones lésbicas en el cine.

Susan: “¿Cómo no iba a acostarme con Catherine Deneuve?” El ansia, 1983.

En fin, un documental muy agradable, completo e ilustrativo, ganador de un premio Sundance en el 96 y nominado a 4 Emmys. Cine y realidad social de la época van cogidos de la mano, así que también es un respaso sobre la percepción de la homosexualidad por la sociedad. La pega es que te muestra el final de algunas películas… así que si queréis ver alguna sin que os destripe el final, en la Wikipedia está el listado de las que se analizan.

Tomates Verdes Fritos, 1991

Dark Side Of The Rainbow

Leyendo en dosmanzanas las absurdas y ofensivas explicaciones que da el homófobo César Vidal sobre porqué el Mago de Oz es una película de culto gay, y de wikipedia en wikipedia y tiro porque me toca, he descubierto uno de esos fenómenos mundialmente conocidos pero del que tú no tenías ni idea de su existencia. Se llama The Dark Side Of The Rainbow, y es el efecto de sincronía al ver la película del Mago de Oz al mismo tiempo que escuchando el disco de Pink Floyd The Dark Side Of The Moon (de ahí el título del efecto, en alusión a la canción Over the Rainbow de la película). Al parecer, algunas escenas de la película coinciden con las canciones del álbum. La sincronía es mayor si se presta atención a las letras (en inglés, obviamente) con lo que está sucediendo en la película. Y yo añado: en la famosa portada del disco aparece un arco iris… El nivel de frikismo no puede ser mayor.

Los componentes de Pink Floyd siempre han dicho que es pura coincidencia, y que se dio cuenta alguien con mucho tiempo libre (opino lo mismo). Aunque si se tiene fe en ver algo al final que ve, no deja de ser curioso el efecto, que podéis comprobar vosotros mismos en casa o más fácilmente en youtube.

Enlaces:
Lista definitiva de sincronías e instrucciones para conseguir el efecto en casa
La película sincronizada con el disco en youtube
Dub Side Of the Moon, cover tributo reggae del disco de Pink Floyd que además sincroniza intencionadamente con la película
Somewhere Over The Rainbow por la Garland

Cosas que odio en el cine

Las pocas veces que voy al cine (no por gusto, sino por precio) hay un par o tres de cosas de la gente que NO SOPORTO, en orden creciente de cabreo:

1. Que suene un puto móvil en medio de la peli, sobretodo si es en un momento crucial. Y mira que avisan antes que empiece que lo apagues.

2. La maldita cultura de las palomitas. Ruidos de bolsas, crujidos de la peña masticando y sorbiendo su refresco tamaño maxi. Hay gente que sólo le falta quitarse los zapatos para estar como en casa. Y luego lo dejan todo guarro cuando termina, de juzgado de guardia. ¡Una escoba y un recogedor les daba yo a esos guarros! Irrespetuosos.

3. Lo que nunca he llegado a entender todavía, no sé si soy de otro planeta o qué, es que la gente se ría en escenas que no proceden. O tienen empatía cero con el personaje, o no han entendido nada de la película, son gilipollas muy simples, o no sé. Cuando la protagonista tiene una crisis de histeria, o un ataque de ansiedad por ejemplo en una situación límite. ¿Dónde coño está la gracia?


Este post viene a que el domingo vi “Los abrazos rotos“, la nueva peli de Almodóvar. Es un drama en general, con toques de humor donde uno puede reírse. Pero recuerdo dos escenas particularmente dramáticas, que más adelante puedo escribir en los comentarios para no desvelar la trama (los spoilers no avisados me joden un montón), en las que bastante gente, se puso a reír a carcajada limpia. Aunque en otro contexto algún gesto pudiera dar lugar a sonrisa, en el de la escena en cuestión no, por favor. ¡Qué poca sensibilidad señores!

Os dejo con el tráiler, aunque ya sabéis que el tráiler cuenta la película, por si os apetece verla. En general la crítica no es buena (por eso de que nadie es profeta en su tierra), pero yo que no soy una entendida, me gustó. Creo que los protagonistas hacen un buen trabajo, y cada vez Penélope me gusta más. Aunque no es una peli típicamente Almodovariana, a excepción de la estética.

Post relacionado:

Penélope Cruz

Cómo colgar los altavoces traseros del Home Cinema por menos de 3 euros

Llevaba ya demasiados meses con los altavoces traseros de mi Home Cinema LG BH6220S sin colocar. La idea  que tenía en mente era colgarlos de la pared al lado del sofá, orientados hacia delante. Error.
¿Cuál es la mejor manera de colocar los altavoces traseros del Home Cinema?
Investigando por internet, encontré que de las mejores maneras de situarlos es un poco detrás del oyente, a unos 60-80 o hasta 100 cms por encima de la cabeza, encarados un poco entre sí y ligeramente inclinados hacia abajo. Va un poco a gusto y según las características de tu equipo. Si no buscas algo superprofesional como la mayoría de los mortales y el comedor te limita de alguna manera, es suficiente. 
¿Cómo colgarlos de la pared? 
En mi caso, como el sofá está pegado a la pared como máximo podía situarlos a unos 20 cms del oyente, el fondo del sofá. Así que quedaban dos opciones: o comprar unos soportes de pie (demasiado aparatosos para mí, e innecesariamente caros) o colgarlos. ¿Cómo? Pues después de mucho buscar en tiendas físicas sin éxito, unos soportes económicos y abatibles, o unas simples baldas pequeñas para poder moverlos, una vuelta por tres bazares chinos en busca de algún sucedáneo me hizo topar con… unas bisagras de puerta gigantes. Intenté visualizar una posible solución, y aún no muy convencida, por 2,40€ que costaban las dos con tornillos incluidos, las compré. 

Y así es como lo he hecho: 

1. Pintar las bisagras si es necesario
Las mías eran doradas, y los altavoces negros, así que con spray que tenía de otra vez les he dado algunas capas.




2. Tunear el soporte de plástico del altavoz

Los altavoces de este modelo vienen con una base inferior, que se puede extraer y si se ponen del revés, nos permitirían colgar el altavoz de manera frontal e inclinarlo hacia abajo. Observad que debajo también hay una rosca plateada para un tornillito que nos facilita el fabricante para asegurar la base y que no se separe del altavoz.

 



Evidentemente el agujero está en el centro… cosa que no nos daría movilidad total con la bisagra, el altavoz chocaría contra la pared, así que hay que situarla justo en el borde, por donde se cierra. Habrá que hacer otro agujero acorde a nuestras necesidades.

Con MUCHO cuidado ponemos casi al rojo vivo (los que uséis vitro o eléctrico… habrá que buscar alternativas) un clavo de la anchura necesaria. Para no quemarme utilicé las alicates, primero calenté un clavo puntiagudo para hacer la primera perforación y luego el tornillo que veis en la foto para ensancharlo.

Et voilà, ya tenemos un agujerito lateral para asegurar la bisagra.

3. Montamos las bisagras en los soportes

En la derecha de la foto anterior se ve el tipo de tornillo que he utilizado, que encontré por casa. Contra más delgada sea la cabeza y la tuerca, más pegados a la pared nos quedarán después.

Atornillamos la bisagra en cada altavoz, fijándonos en la dirección que se cierran.

Aseguramos también con el tornillo del fabricante la base de plástico al altavoz por la rosca mencionada antes.

4. Agujerear y observar la obra

Llega el momento más odiado por mí, agujerear la pared. Marcamos la distancia según la broca que usemos, no vaya a ser que agujereemos más de la cuenta. Si vuestro taladro no dispone de esta varilla medidora, un poco de esparadrapo en la broca a la distancia adecuada os hará de guía. Pegamos con celo un sobre a la pared para recoger todo el polvillo y no tener que barrer luego.

Y éste es el resultado:

Vista frontal: aunque todavía no he puesto el cable, se ve que ha quedado una instalación limpia y discreta. Los he puesto a 140 cms del suelo, quizá un poco bajos respecto el oyente, pero tan altos como recomiendan no me gustaba.


Vista lateral: como se ve, no quedan muy separados de la pared. Usando un tornillo más fino y limando los topes de plástico del fabricante, podrían quedar incluso más pegados. Aun así, mucho más discreto que los soportes que venden por ahí. El del fondo está en posición de uso.

Vista lateral en uso: cuando se usen, se pueden inclinar hacia abajo e inclinar hacia dentro tanto como deseemos, hasta paralelos a la pared, creando un efecto envolvente más real. La bisagra queda discretísima hasta cuando están desplegados.


Y hasta aquí este tutorial, ¡espero que le sirva a alguien en mi misma situación! Una solución económica, discreta y con la satisfacción de haberlo fabricado una misma!

Pink Floyd -The Wall (película)

Llevaba mucho tiempo (años) con esta película en la recámara, pero nunca me decidía a verla. Sólo sabía que era “rara” y presuponía que lo único salvable serían las canciones de uno de los mejores discos de la historia del rock, The Wall (El Muro), parido 3 años antes que la cinta. ¿Una película basada en un disco? ¿No es normalmente al revés? Así que siempre me echaba atrás, a pesar de adorar la música de Pink Floyd. Además, The Wall no era un disco que conociera tan profundamente como The Dark Side of The Moon. La tengo por triplicado: descargada de internet, luego DVD a un euro… pero con el regalo de una edición más lujosa ya no podía seguir ignorando la boca que gritaba desde mi estantería desde hacía un mes.
Se puede definir esta película de muchas maneras, para mí es din duda, un estado mental. Sí, es delirante, dura, hay que desprenderse de los prejuicios previos para no detractarla desde el minuto dos. Poco tiene que ver con un largometraje convencional, por lo que muchos no dudan en calificarla de videoclip de hora y media, o película sin guión, o sólo apta para devotos de Pink Floyd, cosa que me parece totalmente reduccionista.
Efectivamente, apenas hay diálogos, toda la historia se va contando a partir de los temazos del disco (imprescindible verla con las canciones subtituladas) y secuencias de imágenes (no siempre ordenadas temporalmente) que combinan realidad con dibujos animados. ¿O las imágenes animadas son la realidad? ¿O las imágenes reales son también ficción?
The Wall es una película compleja, la (r)evolución interna de su protagonista va in crescendo y dejándonos atrapados frente a la sucesión de impactantes fotogramas, aunque al principio no entendamos nada. Es una película que más que pensamientos, son emociones lo que te va provocando, a cuál más conmovedora, ya sea por triste, dura o desagradable. Los miedos, frustraciones y alucinaciones del protagonista, también son los nuestros, también los hemos sentido alguna vez. Y todo eso con la sociedad que está siempre ahí, recortando nuestras libertades individuales. Por eso The Wall tiene múltiples interpretaciones de sus metáforas hechas imagen y música. Y una obra que provoque algo diferente en cada espectador, además de múltiples emociones, no puede calificarse sino de arte.
Después de verla, estoy segura que muchas (casi todas) escenas se me han quedado grabadas en la retina para siempre y cada vez que vuelva a verla descubriré nuevos matices. Que me haya dejado abstraída un buen rato después de verla, es síntoma de que se situará como una de mis películas favoritas. Y todo sustentado por la música de Pink Floyd… no hace falta decir nada más.

Black Swan (Cisne negro)

Cisne negro es una de esas películas que cuando salen los títulos de crédito te obligan a quedarte quieto en la butaca, digiriendo todo lo que acabas de ver, para mí, indicativo de peli buena. No hay nada peor que ver una buena película y enciendan las luces de la sala en el primer título de crédito y la gente corra a levantarse como si les quemara el culo.
Voy a resumirla en que me encantó, después de verla en versión original. No tenía ni idea del argumento, y nunca he sido megafan de Natalie Portman y menos del ballet clásico, pero he de decir que me quito el sombrero ante su actuación y en como está hilada la historia.

Tampoco me gustaría desvelar mucho más. He de reconocer que al principio se me hizo lenta y pensaba que me iba a aburrir, algunas escenas son previsibles, pero poco a poco vas atisbando pequeños detalles que aumentan el interés y tensión hasta el colofón final. La banda sonora es ideal, obligada, y Tchaikovsky es uno de mis compositores clásicos preferidos. Si tuviera que resumirla en una sola palabra, diría que es una peli inquietante, donde se muestran partes oscuras de la condición humana que no siempre deseamos ver.

La recomiendo mucho muchísimo, si podéis en el cine (yo la vi en casa y repetiré seguramente en pantalla grande) y como supongo que pasa siempre, la versión original debe superar la doblada.