Vaya cínicos

Al Papa le tengo ganas. Su declaración en torno a los últimos escándalos del clero católico, su amparo en la frase evangélica “el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”, clama a los cielos, dicho sea con afán redundante. O Ratzinger es un ignorante, que no lo es, o es más malo que un dolor. Hay que tener la conciencia aparcada en un spa en Baden-Baden para, llegado el momento de hablar de los pederastas de su camada, recurrir a las palabras que Cristo pronunció para defender a una mujer adúltera de sus puritanos lapidadores. Hasta el más lerdo sabe que para los abusos con los niños existe una dura sentencia de Jesús: “Ay de quien escandalizare a estos pequeños: más le valdría atarle al cuello una rueda de molino de asno y que lo hundieran en el fondo del mar”. Gracias al Papa, esta frase pronto será olvidada. Antes lo fue la del camello, la aguja, el rico y el paraíso. Lo que nunca muere es lo de siempre: a Dios rogando, y con el mazo dando. Con el de someter, con el de engañar, con el de mal juzgar.

Anuncios

Tortura

Cuando tenía doce años estuve en Londres, y lo que más me impactó fue la
Cámara de los Horrores del museo de cera Madame Tussauds. A diferencia del Museo de Cera de Barcelona, u otros, la parte dedicada al “miedo” no era Drácula de Bram Stoker, el monstruo de Frankenstein o la Momia. Eran personajes históricos reales tales como Jack el Destripador, Vlad el Empalador y los métodos de tortura usados durante la Edad Media, la Revolución Francesa…

Eso sí que impresiona. Saber que hace años (y desgraciadamente aún en la actualidad, pero con otros sistemas) hubieron personas que soportaron tal cantidad de dolor, fueran culpables o en muchos casos inocentes, no deja indiferente a una.
Aplastacabezas, bota malaya, castigo de agua, desgarrador de senos, desmembramiento, garrote, péndulo, pera vaginal, potro, rueda… la crueldad humana para idear esos artilugios parecía no tener límites.

Cuando pensamos en la tortura en España, quizá nos venga a la mente la Inquisición Española o la época franquista, pero es una actividad que ha existido siempre y en todos los países. Para la Inqusición cualquier excusa era válida: conversos, herejes, brujas, homosexuales, científicos y escritores con ideas progresistas, delitos de fe (?)…

¿Qué dice la iglesia hoy en día? Bueno, según wikipedia, Juan Pablo II pidió perdón (¿un perdón en este caso es válido?) por los errores de la Iglesia a lo largo de la historia, aunque por ejemplo, el caso de Galileo Galilei (que intentó defender la teoría heliocéntrica -el Sol el centro y la Tierra girando a su alrededor-) se terminó de revisar en -atención- 1992 y “repitió una vez más la tesis que Galileo carecía de argumentos científicos para demostrar el heliocentrismo y sostuvo la inocencia de la Iglesia como institución“. en palabras de Ratzinger, entonces cardenal, “El proceso contra Galileo fue razonable y justo”.

Más:
Cámara de tortura
Instrumentos y métodos de tortura. Obviamente, en inglés hay más
Inquisición y tortura

Posts relacionados:
Médicos nazis I: Josef Mengele
Médicos nazis II: Carl Clauberg
Médicos nazis III: Herta Oberheuser

Te caso o no por mi cara bonita

Dos noticias sobre el mismo tema, el mismo día, con un par de páginas de separación. Por un lado, la caída de una banda que organizaba matrimonios de conveniencia en Castellón. Seleccionaban parroquias donde el control del papeleo era más light, no vamos a decir que los párrocos estaban compinchados, pero vamos, que tampoco ponían mucho empeño o control en si eran buenos cristianos, habían hecho el cursillo prematrimonial y todas esas cosas tan que suelen pedir para casarte por la iglesia.

Justo lo contrario que ha sucedido en Italia, donde han negado el matrimonio a una pareja porque él es impotente. Los pobres querían casarse y dos meses antes él sufre un accidente que casi le cuesta la vida, sobrevive pero queda sin movilidad de cintura para abajo. Aún así deciden seguir adelante con la boda, para superar esto juntos algo debían quererse, digo yo. Pues ni la lucha, ni afán de superación, ni el amor, ni leches. Cómo no vas a poder tener hijos de manera “natural” (porque supongo que por inseminación que podrían) el matrimonio por la iglesia no puede ser. Discriminemos a uno de los que más lo necesitan, que le den. Casi se muere, total, quitarle la ilusión de casarse es una nimiez. Yo no he hecho ni haré (aunque pudiera no lo haría) los pasos para casarme por la iglesia, pero llegarán al nivel de preguntar también: eres impotente? alguno de los dos es estéril? Si no se hace con el resto de la gente, porqué con estos sí?

Ésta es la doble cara constante de la iglesia, de los personajes que la dirigen.

Las noticias:
La iglesia italiana nega la boda a un parapléjico por impotente
Desarticulada en Castellón una red que organizaba matrimonios de conveniencia por 10.000 euros

Sobre la (in)necesidad de Dios

En sólo un minuto, reflexión del genial Carl Sagan sobre el origen del universo y la innecesidad de la existencia de un Dios para ello. (si queréis ir más rápido, empieza en el segundo 47 y termina en el 2:10)

“No puedes convencer a un creyente de nada porque sus creencias no están basadas en evidencia, están basadas en una enraizada necesidad de creer”.

Ser ex o no ser ex

Los que van diciendo por ahí que no debemos pregonar nuestra homosexualidad, se han aplicado el cuento contrario (como siempre, vamos), y ahora nos venden unas lindas camisetas para pregonar tu arrepentimiento… espero no tener que ponerme nunca camisetas como ex-atea, ex-folladora, ex-masturbadora o ex-homosexual!!!!



Tienen una pinta de ex-divas… que no se lo creen  ni ellas!

Yes!!! P4CM significa… Passion 4 Christ Movement!!!

Vía

No hay preguntas estúpidas

“Excepto para los niños (que no saben lo suficiente como para dejar de hacer preguntas importantes) pocos de nosotros dedicamos mucho tiempo a preguntarnos por qué la naturaleza es como es; de dónde viene el cosmos, o si siempre ha estado allí (…). Incluso hay niños, y he conocido algunos, que quieren saber cómo es una agujero negro, cuál es el pedazo más pequeño de materia, por qué recordamos el pasado y  no el futuro y por qué existe el universo.
De vez en cuando tengo la suerte de enseñar en una escuela infantil o elemental. Encuentro muchos niños que son científicos natos, aunque con el asombro muy acusado y el escepticismo muy suave. Son curiosos, tienen vigor intelectual. Se les ocurren preguntas provocadoras y perspicaces. Muestran un entusiasmo enorme. Me hacen preguntas sobre detalles. No han oído hablar nunca de la idea “pregunta estúpida”. 
Pero cuando hablo con estudiantes de instituto encuentro algo diferente. Memorizan “hechos”, pero en general, han perdido el placer del descubrimiento, de la vida que se oculta tras los hechos. Han perdido gran parte del asombro y adquirido muy poco escepticismo. Les preocupa hacer preguntas “estúpidas”; están dispuestos a aceptar respuestas inadecuadas; no plantean cuestiones de detalle; el aula se llena de miradas de reojo para valorar, segundo a segundo, la aprobación de sus compañeros. 
Ha ocurrido algo entre el primer curso y los cursos superiores, y no es sólo la adolescencia. Yo diría que es en parte la presión de los compañeros contra el que destaca (excepto en deportes), en parte que la sociedad predica la gratificación a corto plazo, en parte la impresión que la ciencia o las matemáticas no le ayudan a uno a comprarse un coche deportivo (…). Los pocos que todavía muestran interés reciben el insulto de “bichos raros”, “repelentes” o “empollones”. 
 Pero hay algo más: he visto a muchos adultos que se enfadan cuando un niño les plantea preguntas científicas. ¿Por qué la luna es redonda? preguntan los niños. (…) Demasiados padres y maestros contestan con irritación o ridiculización, o pasan rápidamente a otra cosa: “¿Cómo querías que fuera, cuadrada?”. Los niños reconocen en seguida que, por alguna razón, este tipo de preguntas enoja a los adultos. Unas cuantas más experiencias como ésta, y otro niño perdido para la ciencia. No entiendo por qué los adultos simulan saberlo todo ante un niño de seis años. ¿Qué tiene de malo admitir que no sabemos algo? ¿Tan frágil es nuestro orgullo? 
Lo que es más, muchas de estas preguntas afectan a aspectos profundos de la ciencia, algunos todavía no resueltos del todo (…).  Hay mejores respuestas que decirle a un niño que hacer preguntas profundas es una especie de pifia social. Si tenemos una idea de la respuesta, podemos intentar explicarla. Aunque el intento sea incompleto, sirve como reafirmación e infunde ánimo. Si no tenemos ni idea de la respuesta, podemos ir a la enciclopedia. O podríamos decir: “No sé la respuesta. Quizá no la sepa nadie. A lo mejor, cuando seas mayor, lo descubrirás tú”.
Hay preguntas ingenuas, preguntas tediosas, preguntas mal formuladas, preguntas planteadas con una inadecuada autocrítica. Pero toda pregunta es un clamor por entender el mundo. No hay preguntas estúpidas.” 
Carl Sagan 
El mundo y sus demonios
Pgs. 348-349