La Negra. Y punto.

Hace pocos meses que he hecho un nuevo descubrimiento musical. Todo empezó antes de asistir al Festival de la Luz. Me gusta ir a los conciertos teniendo un mínimo conocimiento de alguna canción… y entonces me topé con La Negra, nombre artístico de Amparo Velasco. La primera canción que escuché fue Inevitable.

  
Y fue inevitable querer descubrir más de ella. He de reconocer que el tipo de música que hace no es de la que suelo escuchar, pero me metí en vena sus dos discos, La Negra y La que nunca…
¿Quién era esa mujer de pelo imposible y por qué no había oído hablar nunca de ella?
Ya en Boimorto, pudimos verla un concierto de calidad, que muy a mi pesar, disfruté a medias por el sofocante calor, el cansancio acumulado, el formato abierto del Festival… pero tuve claro que quería volver a ver a la Negra. Y para qué hablar del guitarra, Juan Fernández “El Panky”, otro fenómeno…
En el Festival de la Luz, Boimorto
El pasado jueves 7 de noviembre fue la segunda oportunidad. Barcelona, Harlem Jazz Club. Local pequeño, mesas, un escenario con lo justo, una silla para él (El Panky) y un pie de micro y taburete para ella. Y es que La Negra no necesita más. Por no necesitar, no necesita ni el micro. En diversas de ocasiones lo dejó atrás y se acercó al público. 
Podría traer el resto de instrumentación, pero sólo con la voz basta. Porque la Negra es una de esas artistas que no canta, sino que saca el alma por las cuerdas vocales. Y eso, en un acústico de pequeño formato, no se puede ocultar. O no vales o eres una grande. Y ella consigue que aunque su estilo no te sea del todo afín, te lleve a su terreno y agradezcas que haya gente capaz de sentir la música así, porque sólo de este modo es cuando se consigue que transmita multitud de cosas. Es como si se olvidara del público pero teniéndolo presente, se abstrae, lo vive, se entrega, es como si creara de nuevo cada canción. Y siempre que la música lo permite, con una sonrisa en los labios.
Flamenco, jazz, música brasileña, soul, chanson, bossa, fusión de todo ello, voz rota, “tostada”… aunque parezca un tópico, es imposible etiquetarla. Como dice ella, sus canciones no suenan a un estilo u otro, suenan a La Negra.
La Negra y el Panky
Como dice Carmen Salmerón en esta interesantísima entrevista,

“Escuchar las volutas que el aire reinventa en las cuerdas vocales de La Negra, duele. El sonido hiriente penetra a través del pabellón auditivo, monta a horcajadas los neurotransmisores, cabalga por las neuronas hasta el centro de la amígdala. Ese es el momento en el que estamos perdidos. Ese es el momento en el que estamos poseídos.
La voz, y la presencia escenográfica de La Negra, abren puertas de estados mentales insospechados. Destapa la caja de Pandora emocional: pena, gozo, alegría, sensualidad, erotismo, y otras perversiones… “La que nunca…”, es al que escucha, lo que una eclosión de colores al daltónico”.

Conozcan a La Negra, la gitana alicantina que cantaba soul. No se arrepentirán.