Melody Gardot, una historia de superación personal

Sin duda, uno de mis mejores descubrimientos musicales de todos los tiempos es Melody Gardot, de la cual os hablé hace ya más de dos años. Un nuevo concierto en mi ciudad, fue la excusa perfecta para investigar más sobre ella y de paso, de llevarme un autógrafo sin esperarlo ya que se ofreció a firmar discos al terminar.
De cerca, Gardot parece mayor, por sus gestos, y sobretodo por su actitud. Pero tan sólo cuenta con 27 años y está más que consolidada como una de las mejores voces del jazz contemporáneo.

La Gardot es de ésas que cuando canta, deja en silencio a los cientos de espectadores que haya en la sala. Y es admirable no sólo por su voz prodigiosa, además toca el piano, la guitarra y compone la mayoría de sus canciones. Su segundo disco, My One and Only Thrill, es sencillamente exquisito.
Por si fuera poco, Melody es una superviviente gracias a su lucha personal y su refugio en la música. Con sólo 19 años su vida cambió radicalmente y desde entonces, ve el mundo tras unas gafas oscuras y camina apoyada en un bastón, objetos que ha convertido elegantemente en su sello personal encima del escenario. Mientras circulaba en bici fue arrollada por un todoterreno que se saltó un semáforo en rojo y estuvo a punto de morir. Sufrió doble fractura de pelvis, daños en la columna y traumatismo craneoencefálico. Estuvo un año hospitalizada en estado vegetativo, y después de eso pasó por una larga rehabilitación durante la cual llevaba una máquina que le iba administrando analgesia. Pero no sólo fue el dolor: tuvo que volver a aprender a caminar (le llevó casi dos años), a cepillarse los dientes y muchísimas más tareas, ya que los daños cerebrales fueron muy graves, incluyendo amnesia a largo y corto plazo, incapacidad y transtornos del habla, e hipersensibilidad a la luz y a los sonidos.

Como de pequeña había mostrado interés por la música de forma amateur, el médico le recomendó que la usara como terapia para su recuperación. Melody, que ni siquiera podía permanecer mucho rato sentada (mucho menos tocando un piano), aprendió a tocar la guitarra y a componer sus canciones, que solía grabar ya que las olvidaba con facilidad. De allí nació su primer EP, “Some Lessons: The Bedroom sessions”, que le abrió las puertas de su recuperación y del mundo de la música. A él le siguió “Worrisome Heart“, y el ya mencionado “My One and Only Thrill”.
Actualmente se encuentra en promoción de “The Absence“, en el que ha dejado un poco de lado el jazz para explorar música inspirada desde los desiertos de Marruecos a las calles de Lisboa o Buenos Aires. Todavía sufre dolores y a veces reconoce despertarse y no saber qué tenía que hacer ese día, pero como ella dice,

“Si valgo para esto es porque el jazz nace del blues, el blues proviene del dolor y de dolor yo sé bastante”

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