Por qué hay que mantenerlo y llamarlo matrimonio

Artículo original de Enrique Bea.

“Recientemente ha surgido polémica en torno a la posibilidad que el próximo gobierno de España (se intuye) vaya a eliminar el matrimonio homosexual, lo cual no es más que otra forma de imposición de una moral determinada revestida de positivismo jurídico (y son los supuestos liberales).
A continuación voy a presentar un breve razonamiento al respecto que explique porqué creo que lo adecuado es llamar a las cosas por su nombre. Es decir, matrimonio.
El artículo 32 de la Constitución consagra el Derecho al matrimonio de los españoles, remitiendo el desarrollo de éste a una ley. Es de especial relevancia que en la Constitución ponga, el hombre Y la mujer, no el hombre CON la mujer.
Es por tanto que el matrimonio entre personas del mismo sexo encaja en este artículo, teniendo entonces que ver que dice la Ley que lo desarrolla, como bien dice el mismo artículo.
Por otra parte el artículo 14 declara que los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.
El artículo 14 de lo que habla es de igualdad ante la Ley, es decir, que no haya legislación dirigida a discriminar o beneficiar a un grupo en concreto. No habla de ningún otro tipo de igualdad. Las leyes son para todos, y para todos son iguales. Esa es la idea, y no es tan difícil de cumplir ni tan utópica, hace falta voluntad.
El artículo 14 de la Constitución está amparado como Derecho Fundamental dentro del grupo de de especial protección, es decir, con especiales garantías.
La “madre” de las garantías constitucionales es el artículo 53 de la Constitución , en concreto al 53.2, donde dentro de la tutela constitucional y de los tribunales ordinarios sí incluye el artículo 14, asimilándolo pues a un Derecho Fundamental como cualquier otro, al menos, en su protección jurídico-institucional.
Así tenemos que el matrimonio debe ser igual para todos (y todas). Puede entonces aparecer la queja que, el matrimonio es una institución históricamente vinculada a la religión y la moral, y que hay que respetar por ello el nombre como concepto (lo que, en muchos casos, no es más que homofobia camuflada como purismo semántico).
La Constitución Española, como norma suprema de un Estado “aconfesional” no puede tener un sentido religioso, por tanto el sentido del matrimonio que se le da en el código civil y la Constitución tiene un sentido jurídico, laico en definitiva.
Por tanto, tenemos que la Constitución Española no regula el hecho religioso (que evidentemente lo deja a las distintas confesiones). Regula el hecho civil.
Así pues, la Ley del Estado debe ser igual para todos los ciudadanos, más allá de sus inclinaciones sexuales o afectivas, y la Ley que regule el matrimonio entre ciudadanos no debería ser menos.
Así ocurrió con la ampliación del Código Civil esta posibilidad. Es por tanto que hablemos de matrimonio (civil) ni más, ni menos. Mientras que instituciones privadas pueden regular como la gente se casa en su seno sin que interfiera el Estado (más allá de que regule mediante algunas leyes necesarias para el mantenimiento de la paz social), el deber de éste es garantizar una igualdad real y efectiva para todos los ciudadanos (recordemos el artículo 14 CE) y no aceptar como matrimonio la unión de dos personas del mismo sexo, es un claro ejemplo de discriminación, inadmisible en un Estado Social y Democrático.
Así pues, y a expensas de lo que pueda opinar el Tribunal Constitucional, el mero hecho de anteponer un recurso ya es significativo de las intenciones.
Creo que lo más oportuno sería mantener el nombre, puesto que la igualdad es igualdad. Llamarlo a algo unión civil con los mismos derechos que un matrimonio es hacer una distinción jurídica marcando clases, el matrimonio y lo asimilado.
Por simple igualdad, por simple justicia, la unión entre dos ciudadanos debe llamarse matrimonio.”

Se llama matrimonio

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5 comentarios en “Por qué hay que mantenerlo y llamarlo matrimonio

  1. Se “intuyen” muchas cosas que el nuevo gobierno cambiara, claramente ya han dicho que una de ellas sera la actual ley del aborto y es muy probable que continuen con todo lo que no cuadre con su “credo”.
    Es lo que tienen de malo las mayorias absolutas, solo nos quedara el derecho a la pataleta.

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  2. Y qué pretenden hacer? Anular retroactívamente los que se han llevado a cabo? Yo creo que lo hacen para no defraudar a la ultraderecha religiosa de sus filas. Cuando se vote en el congreso veremos a ver que pasa. De todas formas yo creo que son de esas cosas que se deberían votar en referendum.

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  3. Sinceramente a mi la etiqueta 'matrimonio' no me gusta… más que nada porque me trae reminiscencias carcas de una unión de dos personas que tiene por finalidad constituir una familia (influencia de colegio de monjas) o a legitimar la descendencia de una mujer, determinar el parentesco. Qué pasa si es un matrimonio de dos hombres?

    A mi, independientemente del sexo y la orientación sexual, me gustaría que no hiciera falta 'contraer matrimonio' para poder disfrutar de unos derechos (y deberes) y poder preservar el 'patrimonio' (con o sin hijos) de la pareja con la que estás compartiendo tu vida. Hay muchos otros mecanismos para 'certificar' esa convivencia, esa unión.

    Lo siento, es que la palabra matrimonio me da mucha grima. Buena reflexión la del post, sin duda!

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