Catalina de Erauso, la monja soldado

“La mujer no llevará vestido de hombre, ni el hombre vestido de mujer, porque Dios aborrece al que hace tal cosa”.

Deuteronomio 22, 5.

Catalina de Erauso es un ejemplo de mujer transgresora de los comportamientos culturalmente asignados a las mujeres. Llevar el pelo corto, vestir ropas de hombre, eran cosas completamente inaceptables para las mujeres hasta hace bien poco. Catalina de Erauso (1585-1650), ni se lo planteó. No se sabe por qué Catalina decidió vivir como un hombre, pero mediante el cambio de ropa, las mujeres de aquella época cuestionaban los roles establecidos, para escapar a su destino social y también biológico: el matrimonio, la maternidad, el enclaustramiento cotidiano, lo que se esperaba tradicionalmente de una mujer. Por otra parte, es gracias a la renuncia de su sexualidad que puede salvarse del olvido y entrar en la Historia.

Nació en San Sebastián y fue internada en un convento a los 4 años, pero a los 15 se escapó disfrazada de campesino tras una pelea con una monja. En los meses siguientes fue de pueblo en pueblo, siempre bajo nombres masculinos y vistiendo ropa de hombre, hasta que se alistó como grumete en un barco que partía para América. Una vez allí se alistó como soldado y participó en numerosas batallas, ganándose la fama de ser valiente y hábil con las armas, alcanzando el grado de alférez y sin desvelar que era una mujer. Para mostrar lo que por nacimiento no poseía, se cosió un bulto de tela en los calzones, su voz se volvió más grave, y con la ayuda de un crecepelo que bebía a todas horas, le salió barba y redujo sus pechos con un emplasto.

Expulsado del ejército por desobedecer las órdenes, su trayectoria fue a peor. Jugador y pendenciero, mató a decenas de hombres. En un duelo fortuito atravesó con la espada a su hermano Miguel sin saber su identidad. Finalmente fue condenado a la horca. Entonces se desveló el misterio: “Quiero morir como nací. Colgad a Francisco de Loyola, no a Catalina de Erauso”. Para evitar su ajusticiamiento pidió clemencia al obispo Agustín de Carvajal. Tras un examen que determinó su sexo y que además era virgen, el obispo la protegió y fue enviada a España. Allí fue recibida por el rey Felipe IV que le mantuvo su graduación militar y le llamó monja alférez, a la vez que le permitía emplear su nombre masculino. El relato de sus aventuras se extendió por Europa y Catalina visitó Roma donde fue recibida por el papa Urbano VIII, que la autorizó a continuar vistiendo de hombre.

Inspiración: Artículo en el País Semanal.

Enlaces recomendables:
Travestismo e Identidad de Género en Ámerica Colonial. Estudio sobre la identidad de género, travestismo y roles basado en el caso de Catalina. (Incluye párrafos de su autobiografía)

Su autobiografía online.

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4 comentarios en “Catalina de Erauso, la monja soldado

  1. Ninaaaaa, però quin blog més maco i més interesant…jo en vull un així ( morta d´enveja) ¿ho has fet tú artista? Digam com et linko als meus blocs preferits…que no entence res…bé, ja em conéixes…així que “ella” es cranc ( com la Júlia) qué bien, que bien…Nina, digam, digam, però tot…petons

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