Mujeres a la sombra II: Jocelyn Bell

Ayer tuvimos la oportunidad de asistir en el CosmoCaixa Barcelona a una conferencia del carismático profesor de física Walter Lewin.

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Aunque no hizo cosas tan chocantes como las del vídeo, nos habló de los cadáveres estelares: enanas blancas, estrellas de neutrones y agujeros negros. Nos contó cómo se descubrieron cada uno de ellos por primera vez, y entonces habló sobre Jocelyn Bell.

Jocelyn no superó a los 11 años el examen de aptitudes para hacer una carrera superior universitaria, pero tuvo otra oportunidad a los 13. Se graduó en Glasgow en 1965, a pesar que su entorno le animara a abandonar, ya que era la única mujer en la licenciatura de física. Pero Jocelyn perseveró y empezó su tesis bajo la supervisión de su tutor Antony Hewish. Junto con él y otros colegas construyeron durante dos años un radiotelescopio para estudiar los quásares. En el 67, en sus rutinarios análisis de datos (120 metros de papel milimetrado con nuevos datos cada cuatro días), un buen día Jocelyn detectó una señal de radio proveniente del cielo, en forma de pulsos demasiado rápidos y regulares para proceder de un quásar, cada 1,3 segundos. Aunque la señal sólo ocupaba 2,5 cm en 121,8 m de papel gráfico, Bell reconoció su importancia y estudió los datos junto con Hewish.
Después de descartar que no fueran de procedencia terrestre o de satélites artificiales, de manera provisional se les bautizó como “Little green men” (Hombrecillos verdes). Cabía la posibilidad que fueran civilizaciones inteligentes que intentaban contactar con nosotros, debido a la increíble precisión de los pulsos.
Descartada esa hipótesis, ya que se descubrieron más señales del mismo tipo, el equipo Bell-Hewish lo atribuyó a la rápida rotación de unos cuerpos desconocidos hasta entonces, que llamaron púlsares. Jocelyn había descubierto las estrellas de neutrones, el remanente estelar dejado por una estrella supergigante después de explotar como una supernova. Esta explosión genera tanta energía en un solo segundo, como energía generará el Sol en toda su vida (10 mil millones de años). Las estrellas de neutrones tienen entre 8 y 25 veces más masa que nuestro Sol, pero en sólo 10 kms de diámetro, son objectos brutalmente densos.

Púlsar de la Nebulosa del Cangrejo
En 1974 Antony Hewish compartió el Premio Nobel con Martin Ryle por “su papel decisivo en el descubrimiento de los púlsares”. Aunque el trabajo del descubrimiento de los púlsares se publicó como Hewish, Bell (que fue de hecho quien los descubrió) y tres colaboradores, no se la tuvo en cuenta para el Nobel. Quizá por ser doctoranda, quizá por ser mujer… o por ambas cosas. En todo caso Walter Lewin mostró su indignación en la conferencia de ayer por esta vergonzosa injusticia.
A pesar de no tener el Nobel, Bell ha recibido numerosas distinciones y ostentado diversos cargos en el campo de la astrofísica. Actualmente es profesora visitante de astrofísica en la Universidad de Oxford y miembro del colegio Mansfield.

“Las mujeres y las minorías no deberían hacer todo el esfuerzo de adaptación. Es momento de que la sociedad se movilice hacia las mujeres, y no las mujeres hacia la sociedad”. (Jocelyn Bell, revista Science 304, p. 489, 2004).

Posts relacionados: Mujeres a la sombra: Rosalind Franklin

Para saber más:
Dones científiques: Little Green Men
Una mujer enamorada del firmamento
Wikipedia (inglés)
Mujeres en Astronomía

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4 comentarios en “Mujeres a la sombra II: Jocelyn Bell

  1. Hola Kissu,
    He recordado tu escrito al oir hace un rato en las noticias que la media de diferencia salarial entre mujeres y hombres es de un 20%, diferencia que además de afectarnos en el día a día también lo hace en el momento de cobrar un subsidio de paro o en el momento de la jubilación, esto último pensando en que cuando nos jubilemos aún se cobre algo!!!
    Sin duda con Jocelyn Bell se hizo una enorme injusticia y desde el 74 han cambiado bastantes cosas pero aún estamos lejos de una igualdad real.

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  2. He tenido la ocasión de conocer en persona a Antony Hewish: un ancianito encantador y con unas gafas enormes. Pero me hubiera gustado más conocer a Jocelyn Bell.

    De todas formas, es cierto que no se suelen conceder premios Nobel a doctorandos, nunca he sabido por qué

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  3. Interesante lo de las estrellas de neutrones… sobre lo de Jocelyn… otra injusticia más al saco (aunque su cita sobre la adaptación me parece de lo más acertada y evolucionada). Escribiendo posts como éste, de alguna manera, le estás haciendo 'justicia' y difundiendo sus logros. Gran mujer, gran científica!

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