Pink Floyd -The Wall (película)

Llevaba mucho tiempo (años) con esta película en la recámara, pero nunca me decidía a verla. Sólo sabía que era “rara” y presuponía que lo único salvable serían las canciones de uno de los mejores discos de la historia del rock, The Wall (El Muro), parido 3 años antes que la cinta. ¿Una película basada en un disco? ¿No es normalmente al revés? Así que siempre me echaba atrás, a pesar de adorar la música de Pink Floyd. Además, The Wall no era un disco que conociera tan profundamente como The Dark Side of The Moon. La tengo por triplicado: descargada de internet, luego DVD a un euro… pero con el regalo de una edición más lujosa ya no podía seguir ignorando la boca que gritaba desde mi estantería desde hacía un mes.
Se puede definir esta película de muchas maneras, para mí es din duda, un estado mental. Sí, es delirante, dura, hay que desprenderse de los prejuicios previos para no detractarla desde el minuto dos. Poco tiene que ver con un largometraje convencional, por lo que muchos no dudan en calificarla de videoclip de hora y media, o película sin guión, o sólo apta para devotos de Pink Floyd, cosa que me parece totalmente reduccionista.
Efectivamente, apenas hay diálogos, toda la historia se va contando a partir de los temazos del disco (imprescindible verla con las canciones subtituladas) y secuencias de imágenes (no siempre ordenadas temporalmente) que combinan realidad con dibujos animados. ¿O las imágenes animadas son la realidad? ¿O las imágenes reales son también ficción?
The Wall es una película compleja, la (r)evolución interna de su protagonista va in crescendo y dejándonos atrapados frente a la sucesión de impactantes fotogramas, aunque al principio no entendamos nada. Es una película que más que pensamientos, son emociones lo que te va provocando, a cuál más conmovedora, ya sea por triste, dura o desagradable. Los miedos, frustraciones y alucinaciones del protagonista, también son los nuestros, también los hemos sentido alguna vez. Y todo eso con la sociedad que está siempre ahí, recortando nuestras libertades individuales. Por eso The Wall tiene múltiples interpretaciones de sus metáforas hechas imagen y música. Y una obra que provoque algo diferente en cada espectador, además de múltiples emociones, no puede calificarse sino de arte.
Después de verla, estoy segura que muchas (casi todas) escenas se me han quedado grabadas en la retina para siempre y cada vez que vuelva a verla descubriré nuevos matices. Que me haya dejado abstraída un buen rato después de verla, es síntoma de que se situará como una de mis películas favoritas. Y todo sustentado por la música de Pink Floyd… no hace falta decir nada más.
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