La Revolución Darwiniana

La semana pasada asistí a una conferencia donde el primatólogo Roger Fouts nos hacía conscientes de la delgada línea, bueno, de la inexistente línea entre especies. Los estudios genéticos decían que compartimos el 98,4% de los genes con los chimpancés, aunque los últimos apuntan hasta un 99%.
Richard Dawkins estableció la siguiente comparación: si una hija cogiera la mano de su madre, la madre la mano a su madre, y así sucesivamente, cuando llegásemos a unos 300 kms de hilera, esa mujer habría tenido dos hijos: un chimpancé y tu antecedente. Estaríamos delante del ancestro común entre humanos y chimpancés.
Darwin decía, hacia la página 40 de su libro el Origen de las especies, que el concepto de especie nos viene muy bien para entendernos, pero es totalmente arbitrario. Especie es sinónimo de variedad, que es lo mismo que diferencias individuales. La evolución es una gradación, no hay saltos. ¿Qué derecho tenemos de separar las manos de esas madres e hijas en un punto determinado y decirles: “mira, tú servirás para experimentación médica, y tú, que perteneces a una especie superpoblada, utilizarás esa especie en peligro de extinción para encontrar la manera de vivir más años”. Simplemente, no tiene sentido ¿Qué derecho tenemos a romper esta continuidad? ¿Cómo puede ser legal tener chimpancés en habitáculos de apenas un metro cuadrado?
Roger nos pidió que formáramos parte de esta revolución darwiniana: que dejáramos de seguir este modelo vertical jerárquico, que da licencia para abusar de las especies de jerarquia inferior. Es más, quién decide qué especie es superior o inferior? Aristóteles, que fue un gran filósofo pero también un gran misógino, enunció su jerarquía: el animal más importante y respetable, es el elefante, el segundo, el delfín y el tercero, la mujer, puesto que sólo sirve para cocinar y procrear (más adelante la historia le dio más protagonismo, ir a la iglesia).
Así que dejemos este modelo vertical tradicional para defender el modelo horizontal, sin jerarquías, que ya enunciaba Darwin hace más de 150 años.
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2 comentarios en “La Revolución Darwiniana

  1. Por lo que escribes, propones que cierren a qualquier ser humano en una jaula de observación, le pongan a correr desesperadamente en una rueda y le inyecten una alta dosis de células cancerígenas para ver qué pasa? Todos somos iguales, sería justo (aunque no me estrañaría que ya se hiciera), la ciencia debe evolucionar.

    Las jeraquías las impone la sociedad y, mal nos pese, es algo que se da también en nuestra propia especie, en nuestra propia naturaleza. Ignorante de mi, no sé si se debe a la selección natural, a nuestros instintos más bajos o a nuestras ansías de poder… pero parece bastante utópico vivir sin jerarquía (y que conste que como idealista, me resisto a ello). Conoces el mito del buen salvaje?

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